Gestionaban los aportes de sus afiliados sobre un sistema antiguo, con planillas en paralelo para cubrir lo que el sistema no resolvía. El cierre del período podía llevar semanas.
Hoy el mismo equipo de seis personas cierra el proceso en días, sobre un sistema con el padrón centralizado, los aportes registrados en un solo lugar y trazabilidad de cada movimiento.
El área no se achicó. Dejó de perder tiempo en tareas mecánicas y lo puso en análisis y supervisión.